lunes, 5 de noviembre de 2007

7000 años de fantasía

En la última ocasión en que Juan José Ibarretxe y José Luis Rodríguez Zapatero se reunieron en la Moncloa para discutir cómo se reparten el botín de España, el lehendakari repitió una de sus mentiras favoritas: “el pueblo vasco tiene 7000 años”.

Según este racista vasco, que de vez en cuando no puede disimular la raiz aranista de su partido, su “pueblo” ya existía allá por el 5000 a.C, cuando aún se estaba asentando el neolítico en Mesopotamia, lugar en el que surge la primera civilización, palabra que tiene sentido utilizar no antes del 3.700 a.C, con el asentamiento definitivo de urbes y surgimiento de los primeros indicios de escritura.
¿Cómo osarán los historiadores del mundo entero dar tanto protagonismo a Mesopotamia, cuando los nacionalistas vascos aseguran que ya tenían su propia nacioncita más de mil años antes de las ciudades y escritura mesopotámicas?
¿O querrá decir, sólamente, que hace 7000 años ya existían sus antepasados? ¿Y entonces, el resto de la humanidad llegó después, en un desembarco alienígena?
Tampoco hay que reirse, porque un pueblo prehistórico en estado tribal, que hace 7000 años se aisla y decide crear a partir de ahí una cultura exclusiva durante los siete milenios siguientes, tiene su mérito.

Dan lástima esta mezcolanza de ignorantes y alucinados. Y preocupación cuando son presidentes de comunidades autónomas.

La realidad es que:

1) No hay pruebas de que los vascones, ni los várdulos, ni los caristios, ni el resto de tribus ibéricas, estuviesen en la península antes del 3000 a.C, aproximadamente. Ni de si su procedencia era autóctona, indoeuropea u otra.

2) Sí hay pruebas que indican que el idioma de los vascones y el íbero provenían de la misma raiz lingüística.

3) También de que muchos elementos importantes del vascuence (todos según defienden algunos expertos) proceden de la inmigración desde Aquitania, una vez caído el imperio romano.
No se han encontrado inscripciones eusquéricas en suelo español anteriores a los siglos V o VI. En cambio sí se han encontrado muchas en Aquitania.

Por lo tanto, lo más probable es que el idioma vascón se fuese mezclando, por un lado con el latín (que acabaría dando lugar al romance castellano antiguo, en conjunción con otras regiones) y por otro con el aquitano (que acabaría dando lugar al vascuence antiguo). Siendo el romance el mayoritario desde el principio, pues el grado de integración de los vascones con los romanos fue muy alto.

La pretensión nacionalista de equiparar el vascuence con el vascón, y desligar a éste del íbero, no es más que una falsedad, o como mínimo algo improbable.

4) También hay pruebas de que buena parte de la actual región vasca fue dominada por los celtas.
De que toda España, incluidas Navarra y Vascongadas, fue dominada por los romanos.
De que tras la caída romana hubo una gran inmigración aquitana y visigótica.
Y de que los pueblos asentados en los territorios vascos no se resistieron a la invasión islámica.

La mezcolanza étnica está servida, pues. Eso sin mencionar el normal trasiego posterior, ya con el nombre de España, entre vascos, navarros, cántabros, castellanos, aragoneses, etc.
La pretensión nacionalista de igualar la sangre vasca a la vascona, cuando ésta debe de representar un porcentaje claramente minoritario de aquella, es otra patética falsedad.

5) El nacionalismo vasco y sus mitos inventados no surgieron hasta los desastres de las colonias españolas en América y el Pacífico, a finales del siglo XIX, en forma de oportunismo político y racismo. Hasta la llegada de estos orates timadores, los vascos se sabían españoles, como en buena medida sigue siendo. Y es que la mentira nacionalista, pese a lo sugerente de su propuesta narcisista/victimista, encuentra una dura resistencia en la realidad. En que desde los tiempos de la Reconquista (hace más de cinco siglos) siempre han estado unidos a otras regiones españolas voluntariamente, y jamás se les ha obligado. Ahora los terroristas (ETA también procede de la ideología aranista, añadiendo socialismo revolucionario, básicamente; una suerte de nazismo) los quieren obligar a lo contrario. Y lamentablemente van consiguiéndolo poco a poco.

2 comentarios:

Juan García dijo...

¡¿Ah?! ¿pero Gerión no era de Irún, pues?

Uno de Los Millares dijo...

XD
¡No! Era andaluz sin lugar a dudas, porque Estesícoro, antiespañolista sin tacha, ¡mencionaba a los tartessos en la leyenda!

Espero que Urkullu no nos rete a duelo por atrevernos a poner en duda la sangre vasca de Gerión.