viernes, 4 de mayo de 2007

Nietzsche y su aplicación a la actualidad


Nietzsche ha sido uno de los filósofos modernos más importantes, si no el que más.

Sus patadas contra la religión y la ética son colosales, y muy efectivas todavía hoy. Tan a menudo mal interpretado, como con esa supuesta escapatoria al nihilismo que era el "superhombre". La traducción literal del alemán no deja lugar a dudas: "más allá del hombre". Al fin y al cabo la consideraba casi una utopía, la salida más habitual para el nihilismo es la vuelta a atrás. Para entendernos, el ejemplo más habitual que se da hoy día es el reniego del cristianismo para abrazar el nacionalismo y/o socialismo (y derivados), que dada la ridiculización que les ha infringido el liberalismo en la práctica, son perféctamente entendibles más como religiones modernas que como teorías político-económicas. Ideologías basadas en falacias que se abrazan para soportar la implacabilidad del devenir, exáctamente igual que el cristianismo o el resto de religiones clásicas.
Se consideran "superhombres" a sí mismos, y ni siquiera están al nivel del nihilismo. Si Nietzsche viviera hoy los engulliría.

El papel de la Iglesia de tiempos de Nietzsche, lo cumple en cierto modo el socialismo de hoy. Marxismo en la práctica apenas existe ya, como sistema socioeconómico, pero a nivel ideológico aún perdura a nivel masivo.
Observemos la gran similitud con el cristianismo. ¿Realmente han existido muchos verdaderos cristianos, si no fue en un corto periodo (el suficiente para que se dieran el batacazo, no más) en sus inicios? ¿Los "cristianos" seguían los evangelios realmente? ¿Abandonaban las riquezas, ponían la otra mejilla, etc?
No, al igual que los "socialistas" han acabado adoptando el capitalismo. Esa pretensión del todo para todos por igual (que es lo que perdura en la ideología), se convierte en la práctica en el todo a disposición de todos, pero sólo para los que puedan pagarlo, propio del liberalismo desde mucho antes. No se convierte del todo, claro, se resisten a abandonar su "religión" por completo.
Las pretendidas implementaciones más minuciosas de la utopía (stalinismo, Mao, Pol-Pot...), han puesto de manifiesto la aberración que tenían entre manos.
Eso no ha impedido que siga habiendo predicadores y sigan calando esas ideas. Ahora con los sociatas y partidos de izquierda en general.

Pese a todo, también hay diferencias fundamentales entre cristianismo y socialismo. De hecho creo que un resumen corto del socialismo es: cristianismo + legitimación del robo. O también: cristianismo "obligatorio" (se debe dar lo que tengas a los que tengan menos, pero ya no eres libre de hacerlo o no, castigándote Dios en el otro mundo, sino que alguien de este mundo te obligará, quitándotelo por la fuerza). Una ideología buena de raiz, pero añadiendo elementos que la convierten en dañina.
Quizás Nietzsche se equivocara en algunas cosas. El cristianismo puro (que poco tiene que ver con el de la época de su supuesto apogeo, la Edad Media), pese a basarse en falacias, como el socialismo, que permiten a la gente soportar las inclemencias de la vida, puede tener más aspectos positivos que negativos para la sociedad. La convivencia se hace más alegre y la especie más adaptable y capaz cuando hay reparto de bienes. Pero optativo, individualmente por convicciones propias, sin las imposiciones propias del marxismo que limitan la libertad y derivan en desastre.

Por eso fue tan buen político Alcide de Gasperi, uno de los padres de la Unión Europea, y tan buena película "Año uno" de Roberto Rossellini, cineasta que siguió una progresión propia de los intelectuales inquietos, y precisamente por ello fue dado de lado por la tropa de socialistas que conforma la mayor parte de sus fans. Pero esa es otra historia.

2 comentarios:

Jebratt dijo...

sencillamente estupendo,
corto sustancioso y claro

me gusta tu comprension de nietzsche.

Uno de Los Millares dijo...

¡Gracias!